21 mar. 2010

Después de tanto tiempo


Ultimamente ando algo más filosófica de lo normal. Bicho raro nunca cambia, oí decir una vez... De un tiempo a esta parte me ha dado por la naturaleza. Intento buscar las respuestas que no hayo en los razonamientos humanos, en el comportamiento animal y vegetal. Hace un tiempo, leí en una fábula, que la vida de las personas es como el agua. Si dejas el agua estancada, parada y limitada de movimiento, llega un momento en que se convierte en agua podrida y no sirve para nada. Pero si la dejas fluir, correr y moverse, ésta se renueva y siempre está limpia. Y eso es lo que quiero reflejar con esta fotografía. Esta cascada me transmite fuerza, renovación y libertad. Puedes pasarte horas observando una cascada correr. Disfrutar del sonido chapoteante que con ella lleva. Dejarte envolver por su magia. Por la serenidad que sin darte cuenta te va envolviendo. Pero cuando vuelvas a la realidad, no dejes de ser como ella. No dejes nunca de hacer cosas, de aprovechar la vida de la manera más optimista y feliz que puedas. Y sobre todo, déjate llevar por ella. Te hará vivir mil aventuras hermosas. Todo tiene que ver con todo. Nada ocurre por nada. Todo está enlazado. Sólo depende de tí. De la confianza que puedas tener en ti mismo como para dejarte llevar por tu intuición y por tu corazón. Por muy arriesgado que parezca, al final siempre terminas diciendo que fue lo mejor. Y entonces te das cuenta que las cosas vienen rodadas. Que todo está bien. Y es cuando te sientes realmente feliz y lleno contigo mismo.

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