21 may. 2010

La isla de los socavones

Vivo en una isla preciosa y llena de encanto. Pero últimamente tengo que llamarla la isla de los baches. Les explicaré a los lectores el motivo ello. La isla de Gran Canaria, es una isla que invita a coger el coche y disfrutar de los diferentes rincones que ella posee. Hay para todos los gustos y colores. Pero de un tiempo a esta parte, esta actividad supone un alto riesgo de quedarte sin amortiguadores. Da igual que el vehículo sea nuevo o antiguo. Los agujeros, agujeritos, agujerones, baches,bachitos y bachones que te sorprenden en la carretera, atacan a todos por igual. No hay discriminación alguna. Prometo que no exagero. Por la cuquita del niño Jesus. Vas tranquilamente conduciendo, tarareando las canciones que salen por los altavoces, cuando de repente... ahí está. Quieta, con esa boca abierta dispuesta a comerse la rueda sin piedad ninguna. Mientras, ahí estás tú, buscando la manera de esquivarla como buenamente puedas... Si coincide con la ruta que haces a diario, el susto solo dura un día. Los días siguientes ya estás preparada para el desafio.
Lo más curioso de todo, es como soluciona el Ayuntamiento el problema. Solamente asfalta la superficie del socavón. A las semanas, o cuando algún vecino denuncia, pero lo hacen. Bueno, casi siempre...seamos sinceros... otras veces el apaño consiste en poner un tablón de madera. Esto también es por la cuquita del niño Jesus. Supongo que el motivo de ello será la tan famosa crisis. Supongo que no tendrán presupuesto para asfaltar autopistas y carreteras secundarias. Pero de ser ese el motivo, me resulta gracioso. No hay dinero para arreglar las vias públicas y limpiar las calles. Pero todos los días sale en el periódico algún político que es detenido por ladrón. Perdón, por malversador de fondos públicos... Y yo me pregunto, de donde sacan la pasta si dicen que no hay? No es dificil imaginarlo. Y mientras tanto, aquí me encuentro.Ahorrando por si acaso he de visitar al mecánico. Y supongo que el mecánico haciéndose de oro arreglándolos...

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